Datos inesperados sobre la Santísima Virgen María, la Reina del Cielo, Madre de Dios y Madre nuestra

por Abraham García González

Artículo finalizado el 8 de septiembre de 2023
Publicado en Adoración y Liberación el 11 de septiembre de 2023 (ver publicación original…)

Cada 8 de septiembre celebramos con gozo una de las solemnidades más hermosas del calendario litúrgico sencillamente porque es el cumpleaños de la Santísima Virgen María, la Reina del Cielo, Madre de Dios y Madre Nuestra. Como muy bien dijo el gran santo San Luis María Grignion de Monfort (*1): «María es la excelente obra maestra del altísimo, quien se reserva para sí mismo su conocimiento y posesión. María es la Madre admirable del Hijo, quien se complació en humillarla y ocultarla durante su vida, favoreciendo su humildad, tratándola con el nombre de mujer, “mulier”, como a una extraña, aunque en su corazón la estimara y amase más que a todos los ángeles y a los hombres. María es la fuente sellada y la Esposa fiel del Espíritu santo, donde nadie más que Él puede entrar. María es el santuario y el reposo de la santísima Trinidad, donde Dios está más magnífica y divinamente que en ningún lugar del universo, sin exceptuar su morada entre los querubines y serafines; y no está permitido entrar allí a ninguna criatura, a pesar de su pureza, a no ser por un gran privilegio.».

A lo largo de años he tenido experiencias maravillosas que son auténticos regalos de la Santísima Virgen María, que tiene unos detalles extraordinarios con nosotros, sus amados hijos. Me he decidido a compartir justo hoy algunas de estas experiencias con frecuencia matemáticas, de acuerdo a cómo funciona mi mente, que además van acompañadas de asombrosos datos con los que continuo así la serie de relatos «Datos inesperados» que inicié a principios del pasado año 2022 tras las experiencias vividas después de rezar a las 3 de la tarde la Coronilla de la Divina Misericordia frente a un bello crucifijo de San Benito (*2) y realizar posteriormente por primera vez un gozoso viaje a San Sebastián de Garabandal (*3).

Lo más extraordinario, y que sirve para certificar que los datos —en su mayoría sumas en código ASCII (*4)— no son producto de la casualidad, es que con frecuencia vienen relacionados en conjuntos de dos o incluso más (!), algo muy típico de las verdaderas ciencias ya que es necesario en el llamado método científico para validar un descubrimiento. Esto me hace gozar mucho como informático con mente analítica entusiasta de las ciencias desde niño.

Pero comenzaré relatando primero una gozosa experiencia matemática que tuve hace más tiempo con la Virgen de Valsordo, que es una bellísima y antigua advocación de Nuestra Madre que data del primer milenio de la que los datos históricos más antiguos son del siglo VIII, en plena expansión musulmana.

Antes de continuar aclaro que la Virgen de Valsordo es una advocación del pueblo de Cebreros (Ávila) —de donde es natural mi familia materna— a la que se le atribuyen bastantes milagros y su historia es muy hermosa. La tradición cuenta que la antigua Virgen de la Victoria o de los Toros llevaba bastantes años desaparecida y que se le apareció a un muchacho llamado Juan que estaba cuidando las ovejas y las cabras de su padre Miguel el sordo tras producirse un fuerte diluvio que inundó el arroyo. El muchacho y los animales quedaron separados por el enorme caudal que adquirió a causa del diluvio, que seguía creciendo por el agua caída en las colinas de alrededor. El muchacho preocupado por los animales lloraba desconsoladamente y en un momento dado apareció una mujer junto a ellos que le dijo que no se moviese mientras evitaba que se ahogaran. Sentada en una lancha la mujer espero hasta que llegó la calma. Juan pudo cruzar y vio que ella llevaba un niño muy pequeño en brazos además de estar milagrosamente seca, así como el ganado. Tras esto el muchacho le preguntó por su nombre, ella dijo ser vecina del pueblo y llamarse María, a lo que muy agradecido le invitó a quedarse a cenar. María le pidió a Juan que le fuese a contar lo sucedido a su padre y que haría una señal para que le creyese. Así hizo, y mientras se lo estaba aún contando se iluminó el cielo repentinamente y resulta que era la Santísima Virgen María. Juan volvió al lugar donde encontró a la Virgen, se postró ante ella, le preguntó que qué quería que hiciese por ella y le dijo que quería vivir en ese lugar para estar cerca del pueblo y ayudar a los habitantes que reclamasen su ayuda. El muchacho también le preguntó acerca de su desaparición y ella le dijo que fue a causa de los pecados del pueblo, con el castigo de la invasión musulmana de la zona. La gente del pueblo decidió construir una capilla en su honor y así nació en un bello paraje lo que hoy es la Ermita de Valsordo, que ha ido evolucionando con el paso de los siglos y recibió ese nuevo nombre como contracción de Valle del Sordo porque el acontecimiento se produjo en los terrenos de Miguel el sordo, y la idea fue de su hermana Ana.

Cuando me sucedió lo que voy a contar ya tenía la firme convicción de que la Virgen de Valsordo ha hecho mucho por mi porque se habían cumplido rápido cosas que le pedí que me parecían muy difíciles de alcanzar y de hecho me arrastraron a cumplir la promesa de peregrinar a Santiago de Compostela, que la cumplí en 2020 y 2021. Esta advocación forma parte de mi vida porque la he visto cada año al veranear desde pequeño durante muchos años con mi familia en el pueblo de Cebreros. De hecho la imagen es subida desde la ermita al pueblo y permanece todos los años durante el mes de agosto en la Iglesia de Santiago Apóstol —la iglesia del pueblo— (*5) coincidiendo con las fiestas patronales en la misma semana que se celebra la solemnidad de la Asunción y es por ello que la veía cada vez que íbamos allí a misa.

Llegó el año 2018, un año muy doloroso para mi y los míos, ya que en ese mismo año dejaron este mundo mi suegro y mi padre en septiembre y octubre respectivamente tras una dolorosa agonía, con vivencias además muy duras.

Llegó el verano de 2019, meses antes de iniciarse la PLANdemia del COVID-19, y fuimos mi madre y yo a Cebreros a pasar allí 10 días para ver a la Virgen de Valsordo y hacer la novena que allí se hace todos los años del 6 al 14 de agosto después de cada misa. Pues bien, lo que me sucedió el primer día es visualmente lo más asombroso que me ha sucedido hasta el momento en toda mi vida, a mi, que aunque siempre he creído en la existencia de Dios, de toda la vida he tenido una mente muy científica y racional, y puedo asegurar que me sucedió estando totalmente fresco y sobrio ya que de hecho jamás he bebido ni fumado ni tomado alucinógenos. Estando en unos bancos relativamente cercanos a la imagen de la Virgen, cuando llega el momento en que el sacerdote dice que cada uno en voz baja ponga sus intenciones antes de rezar una de las avemarías, yo pedí primero por el alma de mi padre y mi suegro, y después por el de los demás seres queridos difuntos, en ese orden. Yo estaba mirando fíjamente hacia donde estaba la Virgen, a las bellas flores blancas y frescas que había delante de ella. A los pocos segundos, ya iniciada la oración, cayeron primero dos pétalos de forma pesada y vertical, como si no hubiera resistencia del aire, y a continuación se agitaron fuertemente todas las flores hacia los lados. No sólo me quedé perplejo sino que sentí mucha paz y alegría porque para mi fue evidente que fue una respuesta que obtuve gracias a Nuestra Madre. Creo que está claro, pero me explico. ¿Por qué he dicho al principio lo del hecho matemático? Pues sencillamenente porque la caída de los dos pétalos y la posterior agitación de las flores me di cuenta enseguida de que se correspondían con mis peticiones (un pétalo por mi padre, otro pétalo por mi suegro y el fuerte movimiento por los demás seres queridos). Además, que la señal fuera con pétalos blancos es muy hermoso, y desde luego es algo que a día de hoy me hace pensar en la santidad y en el Santo Rosario. La única prueba de lo sucedido la obtuve acercándome tras finalizar las oraciones al peldaño donde cayeron los pétalos, que allí estaban y los fotografié. Por supuesto puedo asegurar que allí no había viento y además la imagen está pegada al retablo. Sin duda se movió de manera sobrenatural, con mucha contundencia, y creo que sólo lo vi yo.

Años después, tras vivir los acontecimientos que relaté el año pasado, ya entre 2022 y 2023, he ido descubriendo de forma inesperada varios datos —de nuevo algunos yo diría que por ciencia infusa— sobre la Virgen y sobre otras cosas que tengo intención de ir contando en próximos artículos, y que reafirman mi creencia de que el código ASCII fue inspirado por el Espíritu Santo, al igual que las muchas cosas buenas que ha hecho el hombre a lo largo de los siglos. Son datos que normalmente he descubierto en momentos en los que me vienen ideas con mucha facilidad a la mente cuando estoy haciendo algo que no tiene nada que ver con el tema.

Un día a las 15 horas, como otros muchos días, recé la coronilla frente a un crucifijo de San Benito pidiéndole al Señor entre otras cosas por la conversión de la humanidad. Era reciente el viaje que hice a San Sebastián de Garabandal, y ya en Madrid, el 14 de mayo de 2022 —víspera de San Isidro y del aniversario de mi boda— me quedé traspuesto haciendo trabajos con el ordenador a los pocos días de pedirle al Señor que si hay más información escondida en el código ASCII, que me gustaría saberla para divulgarla.

Más tarde me desperté y se me ocurrió probar con algo que ya había probado semanas antes, que realmente me pareció que significaba algo pero entonces no se me ocurrió por más que pensé y busqué en Internet. La prueba que realicé es precisamente con la palabra «Garabandal», sumando el valor en código ASCII de los caracteres con la «G» mayúscula y el resto de letras en minúscula, con lo que se obtiene un número capicúa que llamaba mucho mi ateción, el 989. En este punto considero relevante recordar no sólo que se apareció allí la Virgen a unas niñas en los años 60, sino que además lo hizo en su advocación de la Virgen del Carmen.

Después se me ocurrió buscar en el buscador Duck Duck Go con la búsqueda «989 virgo maria» y obtuve como primer resultado de búsqueda un artículo dedicado al cumpleaños de la Virgen María dentro del sitio web de una emisora de radio peruana llamada RADIO PAZ 989 con el logo completamente azul de tono similar al manto de la Virgen del Carmen de Garabandal.

Luego seguí buscando por Internet y llegué a un artículo muy bonito y completo en la web de EWTN (*6) sobre la hermosa celebración del cumpleaños de la Virgen María que se hace cada 8 de septiembre. Dicho artículo estaba escrito de tal manera al hablar de fechas del año litúrgico que entonces me hizo caer en la cuenta en algo en lo que no había pensado antes, que yo recuerde, y es que justo 9 meses después de la fiesta de “La Inmaculada Concepción” (que es el 8 de diciembre) se celebra el nacimiento de la Santísima Virgen María (8 de septiembre, o sea, el 8 del 9). Es decir, que en el número 989 curiosamente se aprecia una asociación que para mi daba sentido al número.

¿Casualidad? A mi me parece que no porque son muchas las sumas en el código ASCII escondidas que he encontrado con sentido, y además, fue otra vez sorprendente la forma y momento de obtener esta, y además fue en el mes dedicado a María Santísima, es decir, en mayo. Curiosamente el artículo que encontré ese día en el sitio web de la emisora de radio ya no está disponible. Pareciera que estaba ahí justo aquel día señalado para que lo encontrase.

Pero siguiendo con la Virgen del Carmen, lo que voy a contar a continuación para mi es más claro y sorprendente. El día 16 de julio de 2022 recibí con gozo algo que deseaba fervientemente desde hacía un tiempo y aún lo tenía pendiente. ¿Qué fue? El escapulario de la Virgen del Carmen con motivo de la celebración de su solemnidad junto a mi madre y un grupo de amigos hermanos en la fe con el rito de imposición en latín. A los pocos días repentinamente se me pasó por la cabeza hacer la suma del valor de los caracteres ASCII de «Stella Maris» —antiguo título de la Virgen que en español significa «Estrella de los Mares» y encaja perfectamente con la advocación del Carmen, que es patrona de los marineros—. ¿Qué valor obtuve? Pues nada más y nada menos que 1.153, que por la apariencia del número se me ocurrió considerar como año, y al buscar en Internet me encontré con que es el año de fallecimiento de San Bernardo de Claraval (*7), que es justo al que se le atribuye el himno mariano «Ave Maris Stella». De hecho, este gran santo se refirió a ella precisamente como «Estrella de los Mares» en el siguiente texto: «Si surgen los vientos de la tentación, si te arrojan contra las rocas de la tribulación, mira a la estrella, llama a María; si te golpean las olas del orgullo, de la ambición, de la envidia, de la rivalidad, mira a la estrella, llama a María. En caso de que la ira, o la avaricia, o el deseo carnal asalten con violencia la frágil embarcación de tu alma, mira la estrella, llama a María.»

¿Acaban aquí las sorpresas? No, ya que a continuación comprobé la suma de los caracteres del himno, es decir, «Ave Maris Stella», y obtuve el número 1.469. Al igual que el anterior, este número también lo consideré como año debido a su naturaleza y de nuevo buscando información en Internet me encontré con que es el año de nacimiento del poeta Juan del Encina, que ensayó una versión de diversos cánticos y salmos, muchos de ellos con notables traducciones, en las que está incluida nada más y nada menos que la del «Ave Maris Stella». ¡Increíble!

Llegados a este punto y estando todavía en el mes de la Virgen pero ya a finales —no recuerdo el día exacto—, hice un nuevo descubrimiento que para mi es el más extraordinario de todos. Sin duda es el que más me entusiasmó y sinceramente no creo que se pueda explicar de forma natural por qué me vino la inspiración de hacer las pruebas practicamente yendo al grano. ¿Qué hice?

Primero pensé en la segunda parte del avemaría, que en latín comienza, «Sancta Maria, Mater Dei» —en español, «Santa María, Madre de Dios»—, y una vez más lo que hice es comprobar la suma, pero en esta ocasión con todos los caracteres en mayúsculas, todo escrito con la sintaxis correcta, con la coma y los correspondientes espacios en blanco, y el número que obtuve es 1.531, que me sonaba muchísimo a un año importante. Acto seguido lo que hice es buscar en Internet, tratándolo como tal, como año, y es normal que me sonara tanto porque es en 1531 cuando se le apareció a Juan Diego la mujer vestida de Sol con la Luna bajo sus pies de Apocalipsis 12, sí, nuestra madre del cielo, la Santísima Virgen María en su advocación de Guadalupe (*8), con aspecto joven, embarazada de su hijo para ser la Madre de Dios —MATER DEI—. Por cierto, que ese año pasó por la Tierra el cometa Halley.

Con el empeño de encontrar una combinación pareja relacionada y siguiendo un mismo patrón sintáctico, más tarde se me ocurrió comprobar la suma de «Sancta Maria, Regina Coeli» —en español, «Santa María, Reina del Cielo»— y el número que obtuve fue 1.746, que lo volví a entender como año y cuando busqué lo que sucedió sencillamente me quedé anonadado. ¿Por qué? El 4 de diciembre del año 1746 es la fecha desde la que se conserva en el retablo de la Catedral Metropolitana de México una reliquia del ayate de Juan Diego junto a una imagen de la Virgen de Guadalupe realizada por el pintor José de Ibarra. Ante dicha imagen se juró ese mismo día a Santa María de Guadalupe como la Patrona General y Universal de todos los reinos de la Nueva España. Lo mejor de todo que da sentido a este fecha es que la imagen de la Virgen de Guadalupe tiene un manto estrellado que representa con absoluta precisión las constelaciones tal como estaban situadas en 1531 cuando se produjo el milagro en el que quedó impresa la imagen de manera sobrenatural vistas desde fuera de la Tierra, es decir, desde el Cielo —COELI—. ¿Por qué se me ocurrió hacer esta suma? ¿Pudiera ser porque estábamos entre Pascua y Pentecostés rezando a diario el «Regina Coeli» a las 12 del mediodía en vez del «Ángelus»? Ahora mismo no lo sé, pero se me ocurrió.

Lo asombroso de este duo de coincidencias sobre la Virgen de Guadalupe es que ambas denominaciones encajan al 100% con la imagen del ayate. Por un lado «Madre de Dios» encaja porque se muestra embarazada y por otro lado «Reina del Cielo» encaja con la naturaleza astronómica del manto que muestra las constelaciones tal como se verían desde el Cielo muy lejos de la Tierra.

A partir de aquí, finalizó el mes de mayo y no fue hasta el 17 de diciembre de 2022 que no volví a vivir otro hecho extraordinario relacionado con la Virgen, al menos que yo recuerde, y esta vez fue paseando con mi mujer.

Estabamos paseando por el parque Madrid Río cuando al inicio del paseo vimos unas bonitas rosas y recuerdo que hablamos algo sobre su presencia en diciembre. Seguimos paseando y un rato más tarde vimos unos árboles con unos frutos esféricos que me llamaron bastante mi atención. Hice una fotografía a los frutos de cerca y utilicé una aplicación móvil bastante buena para identificar plantas llamada PlantNet. El resultado principal que obtuve fue melia azedarach también llamada árbol del paraíso, y al leer en la Wikipedia la información sobre la planta, vi que uno de los usos que se les da a los huesos de estos frutos es el de hacer rosarios con ellos, ya que de manera natural tienen un agujero que los atraviesa. Ahora me doy más cuenta que nunca que lo que la Virgen nos quiso decir es que el Santo Rosario es un arma fundamental para luchar contra la falsa Iglesia del falso profeta y las fuerzas del mal. Enseguida interpreté que la Virgen nos quiso decir que teníamos que rezar el Santo Rosario muy especialmente contra el falso profeta y los suyos. Sinceramente lo que yo interpreto es que María Santísima nos dio esta señal el día del cumpleaños de Bergoglio —nació el 17 de diciembre de 1936— probablemente para que nos diéramos cuenta de la importancia del rezo diario del Santo Rosario como principal arma en este fin de los tiempos contra los destructores de la Iglesia.

El Inmaculado corazón de María va a triunfar dentro de muy poco tiempo, cuando finalice la «Gran tribulación» y ella pise la cabeza de la serpiente. La Santísima Virgen María es nuestro refugio más seguro y es por ese motivo que lo mejor es consagrarse a ella y no perder la esperanza en ningún momento. De acuerdo a lo que testimonié el año pasado en el relato «Datos inesperados sobre la abolición del sacrificio perpetuo» y lo que después comenté en el artículo «Cancelan el sacrificio perpetuo, pero se acerca nuestra liberación», tengo la firme convicción de que ya estamos viviendo la «Gran tribulación» desde el 30 de abril de 2023 y que por lo tanto quedan menos de 1.335 días para la parusía de acuerdo a las cuentas indicadas en la Biblia en el libro de Daniel. Para mi es más que evidente viendo las cosas tan fuertes que han ido sucediendo desde que falleció Benedicto XVI, y más aún desde mayo, pero en un próximo artículo si Dios quiere trataré de explicar por qué creo que es así, ya que recientemente he descubierto varias cosas realmente impresionantes que me parece imposible que sean producto de la casualidad. Por supuesto puedo equivocarme, es Dios quien tiene la última palabra y lo importante es preocuparse de estar en vela —uno puede morir en cualquier momento y enfrentarse a su juicio particular sea o no sea la «Gran tribulación»— siguiendo las enseñanzas transmitidas con la parábola de las 10 vírgenes en San Mateo 25:1-13: «Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes, que, con su lámpara en la mano, salieron al encuentro del novio. Cinco de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas, no se proveyeron de aceite; las prudentes, en cambio, junto con sus lámparas tomaron aceite en las alcuzas. Como el novio tardara, se adormilaron todas y se durmieron. Mas a media noche se oyó un grito: «¡Ya está aquí el novio! ¡Salid a su encuentro!». Entonces todas aquellas vírgenes se levantaron y arreglaron sus lámparas. Y las necias dijeron a las prudentes: «Dadnos de vuestro aceite, que nuestras lámparas se apagan.». Pero las prudentes replicaron: «No, no sea que no alcance para nosotras y para vosotras; es mejor que vayáis donde los vendedores y os lo compréis.». Mientras iban a comprarlo, llegó el novio, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de boda, y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras vírgenes diciendo: «¡Señor, señor, ábrenos!». Pero él respondió: «En verdad os digo que no os conozco.». Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora.».

¡Viva la Virgen de Valsordo! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Viva Nuestra Santísima Madre del Cielo!

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(*1) San Luis María Grignion de Monfort fue un gran santo francés canonizado en 1947 por Pío XII. Fue teólogo, misionero y escritor y es muy conocido por su enorme devoción a la Santísima Virgen María. Su obra más importante fue un tratado sublime de enorme profundidad y belleza publicado durante los últimos años de su vida llamado «Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen» a modo de guía con un método para consagrarse a Jesús a través de ella remarcando que ser devoto suyo es necesario y que es el camino más seguro hacia Él. A día de hoy millones de personas de todo el mundo se consagran a Jesús por María con su obra a través de los cursos online de los Heraldos del Evangelio. El papa Juan Pablo II abrió durante una causa para fuera declarado doctor de la Iglesia.

(*2) San Benito de Nursia (480-547) fue un monje católico italiano que supo la fecha de su fallecimiento milagroso y feliz con seis días de antelación. Iniciador de la vida monástica en Occidente, fundó la orden de los benedictinos, cuyo fin era establecer monasterios autosuficientes. Se le considera el patrón de Europa y patriarca del monacato occidental. Escribió una regla para sus monjes conocida posteriormente como la «Santa regla» que sirvió de inspiración para muchas de las otras comunidades religiosas posteriores. Es el patrono de los exorcistas, muy popular en la iglesia católica gracias a los milagros que hizo en vida, como descubrir el intento de envenenamiento por parte de un hombre que le envidiaba haciendo salir una serpiente del fondo de una copa, o hacer que un cuervo hablara y confesara quién le había enviado ya que el mismo animal llegó a él con un trozo de pan envenenado en su pico. Es ampliamente conocida y utilizada una medalla sacramental con gran poder de exorcismo que refleja estos milagros en su anverso y cuyo uso aprobado por el papa Benedicto XIV en el año 1742 se empezó a popularizar en una fecha indeterminada de la Edad Moderna.

(*3) La Santísima Virgen María se apareció en San Sebastián de Garabandal (Cantabria) a cuatro niñas entre los años 1961 y 1965 justo en una época en la que estaba a punto de acelerarse a pasos agigantados el deterioro de la Santa Madre Iglesia a causa de la profunda infiltración de la masonería tras la celebración del Concilio Vaticano II convocado por el papa Juan XXIII. Las niñas vivieron miles de apariciones impresionantes en las que estaba absolutamente en éxtasis llenas de felicidad por estar junto a Nuestra Santísima Madre. De las apariciones hay muchas filmaciones de la época en las que se pueden observar claramente la verdadera naturaleza sobrenatural de lo que allí sucedió. Entre los miles de mensajes la Virgen les habló de un aviso (evento que vivirán simultáneamente todos los seres humanos mayores de 7 años con el objetivo de que nadie tenga duda de la existencia de Dios y todo el mundo vea su conciencia tal como Él la ve dando la oportunidad de convertirse), un milagro (que será el más grande desde la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, permanecerá para siempre y todos los presentes sanarán y se convertirán) y un posible castigo (si la humanidad no cambia tras el aviso y el milagro).

(*4) ASCII (acrónimo inglés de American Standard Code for Information Interchange —Código Estándar estadounidense para el Intercambio de Información—) es un código universal de caracteres utilizado por las computadoras basado en el alfabeto latino y creado en 1963 por el Comité Estadounidense de Estándares (ANSI) como una evolución de los conjuntos de códigos utilizados en aquel entonces en telegrafía. Como las computadoras únicamente entienden números, el código ASCII es un método de traducción de letras y símbolos a números como ‘a=97’, ‘B=66’ o ‘/=47’, de tal manera que todos los dispositivos electrónicos utilicen los mismos códigos y se puedan entender entre sí. En casi cualquier libro de informática y en multitud de páginas web es común encontrar la tabla ASCII para consultarla de tal manera que los usuarios puedan utilizar los códigos numéricos para poder escribir con el teclado de un ordenador determinados símbolos que no están directamente disponibles en las teclas. Por ejemplo, en la web codigoascii.org se puede consultar la tabla, en la que se puede comprobar que la letra ñ minúscula se puede escribir con el código 164 (para lo cuál hay que pulsar la tecla ALT y los números 1, 6 y 4 en el teclado del ordenador), lo cuál es especialmente útil en un teclado británico que no tiene ninguna tecla con dicha letra.

(*5) La Iglesia parroquial de Santiago Apóstol es un extraordinario y bello edificio renacentista bastante grande iniciado en 1550 bajo la dirección de Alonso de Covarrubias, arquitecto que el mundialmente conocido Juan de Herrera tomó como referente (de hecho cabe remarcar que el Alcazar de Toledo es de ambos). Su construcción se prolongó medio siglo por cuestiones económicas, lo que repercutió en la cancelación de la construcción de una segunda torre prevista originariamente. Alonso de Covarrubias  murió durante la construcción del templo y le sustituyó Pedro de Tolosa, que fue el primer maestro de la cantería del mundialmente conocido Monasterio de El Escorial de Juan de Herrera. El interior de la iglesia cuenta con un gran retablo barroco con escenas pintadas por Jusepe Leonardo. La iglesia fue declarada bien de interés cultural con la categoría de monumento en 1991 por Real Decreto. Merece la pena echar un vistazo a su historia junto a material multimedia disponible de la iglesia en el sitio web de Nuestro Rincón de Cebreros: http://www.nuestrorincondecebreros.es/que-ver/monumentos/iglesia-de-santiago-ap%C3%B3stol

(*6) EWTN, que son las siglas de Eternal Word Television Network (que en español significa «Red de Televisión de la Palabra Eterna») es una gran cadena de televisión estadounidense que emite durante las 24 horas del día programación religiosa católica.  La cadena fue fundada por la monja clarisa Madre Angélica en 1981 y a partir de 1995 llegó una versión en español para Hispanoamérica y España. La Madre Angélica murió en 2016 con 92 años de edad y es célebre por denunciar el crecimiento de la apostasía dentro de la Iglesia Católica hasta el punto de que hay un mensaje antiguo memorable que pareciera hecho para estos tiempos y pareciera estar respondiendo al falso profeta. Su trayectoria fue ejemplar, fue una gran adoradora eucarística, llevó el catolicismo a Hanceville (Alabama, EE.UU.) donde casi no había católicos y el papa Benedicto XVI le otorgó el premio Pro Ecclesia et Pontifice, que es el máximo reconocimiento que los papas otorgan a laicos y religiosos en agradecimiento a su labor.

(*7) San Bernardo de Claraval (1115-1128) fue un archiconocido monje francés. Fue una de las figuras más relevantes de su tiempo y su contribución a la teología y espiritualidad han sido determinantes —su magisterio en lo que respecta a la devoción a la Santísima Virgen Maria es de gran importancia—. Fue el primer y más famoso abad del monasterio de Claraval, célebre abadía de la orden cisterciense caracterizada por sus abundantes frutos de santidad, lo que le hizo ser reconocido como uno de los grandes promotores del renacimiento de la vida monástica a inicios del segundo milenio. Fue un hombre inteligente dotado de una gran capacidad de persuasión, tenaz y que por encima de todo supo poner sus dones al servicio del Evangelio. Libró muchas batallas intelectuales, logró muchas conversiones a Cristo —incluída la de su propia familia—, fue consejero de reyes y papas, escribió varios libros y es el autor de una de las oraciones a la Santísima Virgen María más hermosas y conocidas que existen, que dice así:

En español:

«Acordaos, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han acudido a vuestra protección, implorado vuestra asistencia y reclamado vuestro socorro, haya sido abandonado de Vos. Animado con esta confianza, a Vos también acudo, oh Madre, Virgen de las vírgenes, y aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante vuestra presencia soberana. No desechéis, oh Madre de Dios, mis humildes súplicas, antes bien, inclinad a ellas vuestros oídos y dignaos atenderlas favorablemente. Amén.»

En latín:

«Memorare, O piissima Virgo Maria, non esse auditum a saeculo, quemquam ad tua currentem praesidia, tua implorantem auxilia, tua petentem suffragia, esse derelictum. Ego tali animatus confidentia, ad te, Virgo Virginum, Mater, curro, ad te venio, coram te gemens peccator assisto. Noli, Mater Verbi, verba mea despicere; sed audi propitia et exaudi. Amen.»

Merece la pena la magistral y completa conferencia dada por el padre Santiago Cantera sobre San Bernardo de Claraval para conocer en profundidad todo sobre este gran santo: https://ayl.tv/video/estreno-en-ayltv-san-bernardo-de-claraval-abad-y-doctor-de-la-iglesia-por-el-p-santiago-cantera/

(*8) Las apariciones de la Virgen de Guadalupe (México) son clave en la historia de la Iglesia Católica y la prueba más clara de su sobrenaturalidad queda patente en un ayate en el que quedó grabada una espectacular y hermosa imagen de ella embarazada con la luna bajo sus pies, tal como menciona la Biblia en el libro de Apocalipsis. El centro de culto está ubicado en la Basílica de Guadalupe, a las faldas del cerro del Tepeyac, en el Norte de la Ciudad de México. La tradición cuenta que la Virgen se le apareció en cuatro ocasiones al indígena Juan Diego Cuauhtlatoatzin en el cerro del Tepeyac, y en una ocasión a su tío Juan Bernardino. Tras la primera aparición la Virgen ordenó a Juan Diego que se presentara ante el primer obispo de México, Juan de Zumárraga, para decirle que le erigieran un templo, pero ante su escepticismo, éste le pidió una prueba. En la última aparición la Virgen pidió a Juan Diego llevar en su ayate unas flores que cortó en el cerro del Tepeyac, tras lo que se dirigió al palacio del obispado, lo desplegó ante el obispo Juan de Zumárraga y quedó al descubierto una impresión sobrenatural con la imagen de la Virgen María de piel clara pero con rasgos mestizos. La imagen de la Virgen ha permanecido intacta en el ayate a través de los siglos, lo que es naturalmente imposible en una tela de dichas características. Ha sido y sigue siendo estudiado ampliamente por científicos al igual que la Sábana Santa de Turín y no se ha encontrado ninguna explicación natural. Bajo el microscopio se ha llegado a encontrar en el ojo de la Virgen la imagen de los presentes cuando se produjo el milagro como si se tratase de la retina de un ser humano y más recientemente se ha descubierto una música celestial de una belleza indescriptible codificada en las estrellas del manto que para los que tenemos fe no tenemos ninguna duda de que viene del Cielo. El ayate está expuesto en la basílica y ha resistido incluso a la explosión de una bomba que fue puesta con la intención de destruirlo. La Virgen de Guadalupe está sin duda vinculada al enorme y milagroso éxito en la evangelización de América por parte de los españoles. Juan Diego fue canonizado por el papa Juan Pablo II en 2002.

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